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domingo, 18 de enero de 2009

Guerra en Gaza: Zetsubou desu!

Pasé mucho tiempo pensando en esto y aquello, en qué diría para el blog, qué sería apropiado.

Como muchos pseudo escritores, es inevitable que recurra a mi propia experiencia para explicarme. Durante mucho tiempo, el manganime fue una forma de evadir mi propia realidad, de no pensar en lo que ocurría.

Los héroes, no sólo de anime, además de poseer las virtudes a las que aspiramos los seres humanos, como el sacrificio por los demás, tienen una característica extraordinaria, Superman tiene sus superpoderes, Hércules era un semidiós, Goku es el supersayain, etc., la cual usan en beneficio de los demás, lo que los hace acreedores a la fama y admiración del pueblo. Mi intención no es ahondar en la figura del héroe sino hacer hicancapié en el hecho de que, en aquellos tiempos de adolescencia, era fácil caer en el hechizo de admirarlos precisamente porque no podía ser como ellos.

Muchas series de anime, cabe mencionar, se basan en este sueño infantil en el que un muchacho cualquiera, o mejor, alguien poco menos que normal, por azares del destino resulta ser el Cristo del mundo, aquél que nos salvará a todos. Pensemos en Shinji de Evangelion, quien es débil, tonto, tímido, sin caracter; en Chie de Saikano, anime que fue comentado por estos lares, quien tiene más o menos las mismas características; incluso, en el anime La melanconlía de Suzumiya Haruhi, Kyon se ve rodeado de seres extraordinarios mientras que él es una persona normal, no obstante, resulta ser fundamental para la historia. En fin, esos son los ejemplos que se me ocurren por el momento, pero estoy segura que a todos les vienen otros a la cabeza.

¿Por qué este formato tiene tanto éxito?



En el diario La Jornada del 27 de noviembre, el autor de una de las más importantes tiras cómicas en español, Mafalda, responde: Los jóvenes han perdido el deseo de transformar al mundo, señala Quino. Y no sólo los jóvenes, sino toda la gente.

En un reportaje en la televisión, los productores de las cadenas norteamericanas hablaban de la gestación de los programas Los Locos Addams (The Addams family). y La familia Munster (The Munsters), ambos estrenados en el año 64. Explicaban que dichas series tuvieron un relativo éxito debido a la situación que acontecía en el mundo en ese entonces. Era la década de los 60, la época del Che, de la crisis de los misiles, Kennedy, el inicio de la guerra de Vietnam, la matanza de Tlatelolco, la contracultura, la revolución sexual, los Beatles, etc. Los productores explicaban que, ante dicha situación, la gente buscaba una válvula de escape en la televisión. Así se explica la proliferación en aquel tiempo de programas raros, fuera de la realidad como La dimensión desconocida (The Twilight Zone), Mi bella genio (I dream of Jeannie) y Hechizada (Bewitched), éstas tres mucho más exitosas que las otras dos antes mencionadas.

En este sentido, y considerando que el mundo no ha mejorado mucho desde entonces, no veo por qué el anime no ha de funcionar bajo el mismo parámetro. Evidencia de esto también puede ser que en innumerables foros de internet se habla de los bishounen (yo misma soy de esos), del triángulo amoroso, de las peleas, etc., es más, los frikis adolecemos de ver cosas que ni siquiera existen, como el zutara. A menudo, estas tendencias terminan por opacar otros aspectos que, tal vez, eran más interesantes.

Voy a expresar una fumada que se me ocurrió en un rato de ocio, y que hasta la fecha tiene justificación, creo.

En la serie Magic Knight Rayearth, al final, se propone que el mundo de Zéfiro - o Chepiro, o como sea - estaría mejor con una anarquía en lugar del gobierno centralizado que prevalecía hasta la princesa Esmeralda.

Les dije que estaba fumada, pero, ¿está tan fumada?

Indaguemos.

En la primera parte, Zagato tiene el sentido común de señalar: ¿por qué una sola persona ha de ser responsable del destino de varios, sino de un mundo entero? En la segunda parte, Hikaru decide abolir el sistema del pilar e instaura uno en el que cada persona comparte la responsabilidad del destino de Zéfiro.

Según la Wikipedia, la anarquía se define, en su sentido positivo, como una forma de vida política (sistema jurídico y modelo económico) que consiste en la asociación libre o la cooperación voluntaria de individuos soberanos, ello en base a los axiomas de autopropiedad y no coacción y en rechazo a toda institución involuntaria (ej. el Estado).

Así, la anarquía se da en las asociaciones de individuos libremente organizados, donde se representan a sí mismos.

Pero, ¿cuántos foros de internet están dedicados a discutir si Hikaru hizo bien o no? ¿Si fue el mejor sistema? Pero dejemos eso, por ahora. Simplemente quiero resaltar que en el mundo del manganime, la mayoría de las veces, no se busca un trasforndo real; au contraire, al igual que con los Locos Addams, se busca la evasión, la negación. No somos héroes, no tenemos poderes, no podemos ser guerreras mágicas o pilotos de Evangelion, a lo más somos Kensuke o Tomoyo grabando las aventuras de nuestros héroes.

Diversos clubes de anime, rol, comic, etc., se pasan el día y la víspera vindicando estos géneros, colocándolos al mismo nivel que el cine de arte y la literatura; aseguramos que son geniales y citamos nuestros clásicos, como quien cita versículos de la Biblia. Y al igual que los buenos católicos, lo hacemos sin creernos un ápice.

La razón, creo yo, es lo que Quino dice: hemos perdido el deseo de transformar al mundo. Entonces, en lugar de inspirarnos, de hacernos cambiar o, mínimo, hacer algo, que es a lo que aspira toda obra obra de arte, crear una retroalimentación, reducimos nuestro hobby a eso, un hobby, una distracción; es más, hay gente que lo adopta como una identidad: seamos eso tan raro para no ser lo que somos, ni vivir lo que vivimos. Vayamos a convenciones, disfracémonos y olvidemos por un momento que hay crisis económica, que recibimos una educación mediocre, que hay una especie de Voldemort que no nos deja salir a divertirnos a la calle. Y está bien, el 90% de lo que nos llega es para eso: para no pensar.

Sin embargo, hay otro tipo de anime que se revuelca en sus amarras y se rehúsa a encasillarse, que entiende las capacidades del medio y las explota. De ese tipo son los dos animes de los que quiero hablar. El primero es Pom Poko (Heisei Tanuki Gassen PonPoko), definido como una aventura ecológica en la que se narra la batalla perdida de los tanukis contra el "progreso" humano. El segundo cuenta las peripecias de Itoshiki Nozomu, un maestro de preparatoria y su anormal grupo de alumnos, el cual tiene como título Sayonara Zetsubou Sensei (Adios profesor desesperanza).

*Spoilers*

PomPoko es una producción del estudio Ghibli del año 1994. Fue escrita y dirigida por Isao Takahata, fundador del mismo estudio, quien tiene en su curriculum La tumba de las luciérnagas, Mis vecinos los Yamada y la adaptación del clásico de la literatura Heidi, entre otras.

La trama tiene lugar en los suburbios de Tokyo, donde un grupo de tanukis decide emprender una guerra contra los humanos, ya que estos han empezado a talar el bosque en el que viven debido al crecimiento humano.

En el folklor japonés el tanuki es una criatura alegre y traviesa, pero al mismo tiempo crédula y distraida. Al igual que los zorros, se cree que tiene la capacidad de cambiar de forma. En el anime Inuyasha, Shippo y Hachi reflejan bien esta creencia, siendo el último un tanuki.

La razón por la que quiero hablar de esta película en especial es sencilla: ¿por qué los tanukis, que tienen más "poderes" que los humanos, pierden ante estos? (Sí, pierden y eso no hace que ver la película desmerezca un segundo).

Cuando se es débil, ínfimo y el destino no te ha escogido para ser piloto de evangelion, con frecuencia se culpa precisamente a esta incapacidad. Digo, si yo fuese una maestra fuego los innombrables me hacían los mandados. Pero no soy más que un simple mortal, por lo que tengo que tomar ciertas precauciones, que a veces rayan en la coacción de la libertad. En fin, volviendo al tema, ¿por qué, por qué los tanukis no pueden ganar?

En mi opinión, su fracaso no se debe a su falta de capacidad sino a su falta de entendimiento. Los tanukis y los humanos han vivido de manera paralela pero sin involucrarse uno con el otro, a tal grado que los segundos depredan el hogar de los primeros sin saber que están acabando con una civilización. Los tanukis, que sólo piensan en divertirse y tener una vida apacible, no entienden la necesidad humana de construir un complejo comercial, razón por la cual no se les ocurre cómo detenerlo.

Al final, para mí fue imposible no identificarme con los tanukis. Cuando llegué a Xalapa el centro comercial más grande era Plaza Crystal, entendías por qué le llamaban la Ciudad de las Flores, el ejército no rondaba las calles con convoys de 30 soldados, el narco era algo lejano, todavía existían algunos cafetales en las Ánimas. En algún momento, nuestra ciudad, nuestro país, fue secuestrado y, a diferencia de los tanukis, ni siquiera nos dimos cuenta, y si lo hicimos, no pusimos resistencia.




Sayonara Zetsubou Sensei (más spoilers, o algo así)

Si Kafuka Fuura escuchase que el narcotráfico está a la vuelta de la esquina diría que es imposible, que algo así no podría suceder cerca de ella, una persona común y corriente, y encontraría una explicación estúpida y feliz al respecto; sería la vocera perfecta de las televisoras oficiales.

La realidad, sin embargo, es que Kafuka Fuura no es normal y que cosas así pasan todos los días. Ella es alumna de Itoshiki Nozomu, protagonista de la serie, quien, he de agregar, no tiene un solo alumno normal, excepto Nami-chan.

He querido comentar sobre este anime desde hace ya muchos meses pero no sabía cómo abordar el tema. Empecemos con los datos de rigor.

El anime está basado en el manga homónimo de Kouji Koumeta, el cual se publica hasta la fecha en la revista Weekly Shounen Magazine. Comenzó a publicarse en 2005, y para octubre de 2008 constaba de 14 volúmenes. El anime tiene dos temporadas y una serie de OVAS. Cabe mencionar que es la primera obra del autor que es adaptada a la pantalla chica ; así mismo, en 2007 ganó el premio Kodansha al mejor manga shounen.

Antes de continuar, me parece importante mencionar que, en el caso de esta obra, tanto el formato anime como el formato manga son geniales. En ocasiones ocurre que la adaptación del manga al anime consiste meramente en poner la historia en movimiento, sin más. Se me viene a la mente el anime de Fruits Basket, que es prácticamente una calca de los primeros volúmenes.

Aunque sea una redundancia, el discurso de la televisión no es el mismo que del comic. De manera somera, podemos afirmar que el primero consta de tres elementos: la imagen, el diálogo y el sonido, donde la imagen tiene predominio sobre los otros dos; mientras que el comic está formado por imagen y diálogo, los cuales se complementan. Por ello, resulta obvio que los medios para transmitir una idea sean diferentes.

Sayonara Zetsubou Sensei es uno de los pocos animes que hace uso, al máximo, de estas diferencias, al grado que en su versión animada aprovecha, incluso, el llamado "ruido". A este anime no le da miedo explotar el medio, lo que llega a ser cansado. Tan sólo los distintos openings dan una idea de lo que va la serie. Por ejemplo, en los primeros capítulos se presenta una pantalla negra con los créditos, al estilo del cine mudo; el agudo observador notará que los primeros nombres en aparecer pertenecen a los personajes. En otra ocasión, hay una parodia de la Columbia Pictures. Las referencias a la cultura japonesa e internacional son varias. Así mismo, la animación y el estilo de dibujo pueden variar de un capítulo a otro (ejemplo de esto es el ending de la segunda temporada).

Además, cabe mencionar que hay un trato perculiar de la trama en ambas versiones. En ocasiones, el tiempo no es lineal y una anécdota puede terminar a medio capítulo e inmediatamente iniciar una nueva. De igual manera, es común que los personajes se dirijan al público o sepan que están dentro de un anime.

Ésta no es una obra para sentarse y relajarse, sino por el contrario, te reta constantemente, es un ataque de estímulos visuales, lingüísticos y auditivos, por lo cual no recomiendo verlo en una sola sentada ya que puede llegar a aturdir (como le ocurrió a una servidora la primera vez); estas características pueden llegar a molestar. Por ejemplo, se suele explotar la ambientación para mandar un mensaje o un pensamiento azaroso, por lo que en el fondo se puede leer sumas, haikus o amenazas de homicidio, todo de una escena a otra, que si bien es un detalle simpático, cuando ocurre diez veces en 20 minutos, se torna molesto y cansado. A quien guste de este tipo de cosas, presentes también en FLCL, Zetsubou le encantará.

Sin embargo, lo anterior no es ni misa de la mitad.

Un dato curioso para entender el post:

La caligrafía en Japón va más allá de ser una forma de arte, ésta constituye un aspecto fundamental del carácter nacional. Escribir bien habla bien de la personalidad del individuo.



Esto a la izquierda habla bien de la persona que lo escribió.





Por otro lado, si la duda se refleja en la escritura de la persona, no se tendrá un buen concepto de ésta. Cuando un trazo no está bien, cuando no está hecho con confianza, se dice bure. Algo que tiembla, que titubea, que es inseguro, bure desu (desu: verbo ser).


Este trazo a la izquierda, bure desu, por lo que, seguramente, la persona que lo escribió, bure desu.



Bure, en ese sentido, también sugiere algo que no está recto.

Recto, ta.
(Del lat. rectus).
1. adj. Que no se inclina a un lado ni a otro, ni hace curvas o ángulos.
3. adj. Dicho del movimiento o de una cosa que se mueve. Que va sin desviarse al punto donde se dirige.
4. adj. Justo, severo e intachable en su conducta.

De las definiciones de la RAE, he salvado las que sirven al objetivo del post. De igual forma en japonés, lo que no cumple con lo anterior, bure desu.

El primer opening de Zetsubou (
として がぶれている/Hito Toshite Jiku ga Bureteiru) juega con esta palabra. Hay una línea donde dice: Ano hitowa juku-ga burete nai...suteki/esa persona no está retorcida...maravilloso; y sigue: wakatta-ze mukuware-nu sono wake, hito toshite ore, jiku-ga bureten da/ahora sé porque nunca soy recompensado, es que soy una maldita y retorcida persona.

Fin del dato

¿Para qué estas sutilezas lingüísticas que, seguramente, sólo son asunto del traductor?
Para decirlo de manera simple: Nozomu Itoshiki, bure desu; el mundo, bure desu.

Zetsubou en sí no cuenta ninguna historia, no hay misterios que resolver ni malos a vencer. Zetsubou es un pretexto que utiliza Kouji Kumeta para hablar de aspectos de la realidad que le importan, que le inquietan y que le interesan. Sayonara Zetsubou Sensei es observar la sociedad japonesa moderna a través de unos ojos que se maravillan y repugnan ante ella.

Esta obra trata aspectos como el fenómeno del hikikomori, el festival de Tanabata, la afición por el yaoi, la composición del manga, la percepción nipona del extranjero, el idioma (faceta genial que se refleja en los nombres de los personajes), etc. No obstante, no es la visión idealizada del friki next door, sino todo lo contrario. Detrás del sarcasmo y los temas aparentemente liberales, percibo un carácter eminentemente conservador, un deseo de señalar lo que se ha desviado del camino, aquello que se ha vuelto bure.

Hay una frase latina que reza Ridentem dicere verum: quid vetat? (¿quién censura al que, riendo, dice la verdad?). Muy al estilo del teatro del absurdo, el cual se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crea una atmósfera onírica [...] tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y el hombre [...] es por ello que las imágenes del teatro absurdo tienden a asumir la calidad de la fantasía, el sueño y la pesadilla [...] donde la tragedia y la comedia chocan en una ilustración triste de la condición humana y la absurdidad de la existencia, Kumeta muestra con una risa sardónica la condición del Japón actual (y del mundo ¿por qué no?). No es sorprendente que el protagonista siempre termine gritando Zetsubou desu! (¡Estoy desesperado!).

***

Ahora, ¿por qué alguien querría ver alguno de estos dos animes? Digo, algunos todavía no superamos el trauma de Remi, ¿querrá esta mujer que nos cortemos las venas?

Mmmm... no.

Como dije al principio, el arte siempre nos recuerda que nada está escrito, que siempre hay una nueva manera de ver las cosas (eso, claro, si pretendemos colocar estos temas en el mismo nivel que las otras artes). En todo caso, nos invita a cuestionarnos qué tanto nos hemos desviado del camino, si es que seguimos alguno, en primer lugar.

Una última consideración.

El kanji
(se lee michi cuando está solo, y junto con otros do) significa camino o manera, entre otras cosas. Forma parte de las palabras bushido (武士道, el camino del guerrero) y shodo (書道, camino de la escritura).

No pretendo entrar en una discusión filosófica, simplemente quiero señalar que la palabra da una idea de algo inacabado, algo que siempre está en proceso de perfección, proceso que sólo termina con la muerte.

Fin.

*No me tomen lo de las convenciones a mal, me gusta mucho ir y las disfruto como el que más, pero al César lo que es del César.
* Escribí el post antes de que iniciara el ataque de Israel a Gaza, sin embargo, encuentro cierto paralelismo entre PomPoko y la situación que ahí ocurre actualmente, por ello el título.
*Para mayor información la enciclopedia de su elección.

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miércoles, 3 de diciembre de 2008

Fotos de la CO3X!!!!


El mejor registro de los hechos siempre es visual: una imagen vale más que mil palabras. Como lo prometimos, acá les dejamos a continuación las fotografías de la Expo Coleccionable de Xalapa. La cámara estuvo a cargo de Oli, McKoy, Alessa, Selene, Rikku y Loko.

¡Disfrútenlas!

¡Los luchadores...!


El Monje, recibiendo a los vistantes en la entrada de la CO3X.

Solar e Hijo de Solar siendo entrevistados por Gerza, La Voz de la CO3X.

Fishman e Hijo de Fishman en su stand; muchos los buscaron para la foto.


Los Artistas invitados

El mítico y plaudido estudio ¡Ka-Boom! en su interesante conferencia.

Augusto Mora y Alfonso Ruiz en plena mesa redonda en compañía de Gerza.

René Cordova, crítico y paciente con todos sus fans desde su stand.
El más esperado: Mauricio Herrera firmando autógrafos y revisando carpetas.

CLUBES PARTICIPANTES
(¡De los que logramos tener registro, no de todos los que asistieron!)

"CNAMKO" (CLUB NOVATO DE ANIME Y MANGA) trabajando en uno de los talleres que ofreció gratuitamente para el público de todas las edades.

Mesas del torneo regional de Mitos y Leyendas organizado por SIGAD.
Mesa de bienvenida e información del Club de rol "Valhala", antes "Avatar-X".
El Club de Lucha Libre "Los Amargados del Mal"; que resultaron ser muy amables.
Las mesas de juego del "Estudio Otra Realidad" a un lado de su mesa de exposiciones.

Una de las mesas de juego de "SIGAD" junto a su stand.

COSPLAY
Felicitamos a todos los concursantes y también a los asistentes. ¡Nos encantó su esfuerzo y profesionalismo! Realmente sentimos no poder tener el registro de todos, pero por lo menos, he aquí una pequeña muestra de su trabajo. ¡Gracias pos asistir y divertirse!



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jueves, 28 de agosto de 2008

SaiKano: porqué las niñas no van a la guerra


Quizá alguien por ahí ha escuchado nombrar de esta serie. Otros la han visto o quizá leído en manga –que tuvo la suerte de ser editado en México por Vid. Por mi parte, durante mucho tiempo me resistí a verla. Mitad porque sus críticas siempre positivas venían sobre todo de quienes quedaron infectadas del amor a la Candy White Andrew y, la otra mitad (que desprecia la serie) venía de críticas de los que adoran las películas de mucha acción y monstruos feos. Sin creer mucho en opiniones ajenas tan dispares, decidí ver la serie hasta el final (pasase lo que pasase) para poder recomendarla u olvida de "clásico referente del anime del 2000”.

Conseguí entonces Saikano, acrónimo japonés del nombre original de la serie: Saishou Heiki Kanojo, viene a ser traducido algo así como “Ella (refiriéndose a “mi novia”), el arma definitiva”. Y hay que sumarle el subtítulo: “The Last Love Song on This Little Planet”, "La última canción de amor en este pequeño planeta", traducción mía. Con semejante título, supuse tendría aspiraciones de grandeza. Aún así, le puse play.


La historia empieza con los estereotipos clásicos de las series japonesas de ambiente escolar. La protagonista, Chise, es la chica que no destaca en su grupo: tímida, débil, miedosa, ingenua, indecisa, malísima en la escuela (menos en historia), de voz pausada y bajita… Es una completa inútil para todo, pero tiene un buen corazón y un no-sé-qué que la hace lindísima para nuestro personaje estelar masculino, Shuuji, otro estereotipo de héroe japonés (si le quitamos los lentes): alto, moreno, serio, buen deportista, callado, de nobles sentimientos, hijo modelo y famosín en su barrio y escuela. Estos chicos preparatorianos de Hokkaido son novios y viven su relación en aparente paz cuando el resto del mundo está sumido en medio de la Tercera Guerra Mundial.

Chise, por razones que no aparecen en la serie -y suplico estén en el manga-, acepta ser parte de un proyecto para ser “el arma definitiva” y así, la someten a raros experimentos para hacer que dentro de ella viva una especie de semilla-ente que le otorga poderes militares in crescendo como comunicarse a distancia, desarrollar un radar personal (y hacerse invisible a los del enemigo), visión inflaroja, crear bombas y misiles, convertir sus miembros en cañones, volar por el aire, soportar golpes, disparos y fuego, utilizar los satélites como ojos y todo un largo etc. La trama inicial de los novios con un secreto al mundo (y el drama de aceptación de que el chico modelo deba ser protegido por su novia inútil) se complica cuando aparecen los triángulos amorosos. Las chicas que se disputan al galán son Fuyumi (primer amor del prota) y Akemi (su entusiasta amiga de toda la vida y amiga de Chise) y el galanazo para “el arma definitiva” es el comandante Tetsu –¡idéntico a Shuuji!- que resulta ser además el esposo de Fuyumi. ¡Qué drama! (es ironía, pues).

Los enredos de novios, dramones de orgullo japonés de quererse y no buscarse por promesas como “ya no somos novios, sino sólo compañeros de clase” hacen la base de toda la historia. Todas los demás problemas son tomados como accidentales en la serie. Por ejemplo, jamás me cuadró la crisis de Chise por ser un arma y realmente me fastidiaba verla llorar cada capítulo porque dudaba si Shuuji la quería o descubría con un gesto que siempre sí. Eran como pequeños caprichitos de niña que quiere ser mimada por insegura. Para mí, mucha lágrima adolescente; mucho preludio con diálogo vacío para decir lo que en verdad importaba. Por ejemplo, en la primera etapa de la serie, antes de que los novios se separen por la guerra, sus escenas tenían forzosamente el diálogo “Aho!” (“Tonta”) de Shuuji seguido por el “Gonennasai” (“Perdóname por favor”) de Chise. Escucharlo más de tres veces en un solo capítulo no sólo era aburrido, sino menso.

¡Pero no se alarmen! La serie tuvo sus momentos buenos. Hubo escenas dramáticas muy bien logradas (y otros feamente exagerados) y debo aceptar que la lucha por la sobrevivencia y la tranquilidad en medio de la tragedia de la guerra es muy loable por parte de todos. De los mejores momentos en la serie fueron la muerte de cierta fémina (por no hacer spoiler) o cuando los medicamentos de Chise faltaron una vez que los protagonistas deciden vivir juntos. También aquel recurso de la voz en off que narra la historia en perspectiva no me desagradó como ocurre en otras series (en las que parece que todos los nipones tienen una increíble sensibilidad para hacer prosa poética de la vida diaria). Shuuji, el narrador absoluto de su historia, es conmovedor, incluso más que la voz de Chise cuando da lectura a su diario. Otro punto bueno está en los efectos caros, pero desperdiciados -según mi opinión- cuando “el arma definitiva” se activa y arrasa con las ciudades y tropas enemigas por igual. De verdad, me molesta en sobremanera el que sea más vendible ver paneos de una niña en uniforme con actitud indefensa con unas alitas chistosas a punto de llorar que ver qué hace esa misma niña con esa inmensa pistola que tiene en vez de brazo. Y eso que no soy fanática de las series de acción, pero en SaiKano falta algo que te haga mantener los ojos abiertos y cambiar de posición.

Por último, otro rescate en la serie –que agradezco infinitamente- es que no tiene ni un solo fan service (mejor conocido como capítulo de relleno) como la ida a la playa, las vacaciones en las aguas termales, el festival de la escuela o el burdo capítulo navideño. Aunque en la serie aparece un festival escolar, lo importante no es ver a los protagonistas compitiendo graciosamente en juegos deportivos. Y en aquella salida a la playa para ver delfines en la bahía de Hokkaido, lo menos importante era el mar. Y la vez que fueron de compras… bueno, el que ha visto la serie sabe lo que pasó esa vez.

Dejando a un lado la trama, el diseño de personajes no me convenció. Y eso que normalmente, cuando el dibujo parece raro, después de un tiempo, uno termina por acostumbrarme a él. Eso me pasó con las larguísimas y élficas narices en Escaflowne. ¡Pero nunca me agradaron las narices de SaiKano! Los dibujos Shin Takahashi, mangaka que creó la historia, son muy hermosos, con un estilo muy bien definido que quisieron imitar de manera idéntica en la serie sin conseguirlo; les faltaban líneas que dieran cuerpo a los personajes y al colocarlas sólo en los rostros hacia que parecieran ¡eternamente sonrojados!

¿La música? Creo que no la noté. Supongo era muy básica como en cualquier otra serie con destellos de cancioncitas melosas para los momentos romanticones o dramáticos, pero no memorables ni trascendentales. No conozco nada digno de mención de su compositor, Takeo Miratsu. Las canciones de entrada (Koisuru Kimochi) y salida (Sayonara) son interpretadas por Yuria Yato con voz monótona y tristísima. Sin embargo, terminé tarareándolas después de haberlas escuchado tantas veces. La edición de la entrada es linda (con ventanas en movimiento y juego de planos), pero me pareció muy afrancesada. Esto no me hubiera molestado si se hubiera retomado este detalle para la serie. ¿Por qué presentarla así si no habrá NADA en francés dentro de la serie? Incluso el subtítulo está en inglés… Quizá si hubiera sido en francés, o hubiese tenido aunque sea un capítulo con el título en francés.

Bueno, ya casi para terminar, debo decir que la serie salió en el 2002 y tiene 13 episodios, 2 OVAs, 7 mangas y un live-action. De su directora, Mitsuko Kaze, no se le conoce otro trabajo que haya trascendido. La verdad, creo que gran parte de lo bonito de SaiKano fue gracias al autor de la obra y no a su dirección. No he visto el live-action, pero quizá sea bueno: es un director diferente. Me eché también las OVAs que llevan el subtítulo de "Another Love Song" que es lo que no se vio en la serie durante la estancia de Chise en la base militar. No hablaré mucho de los dos capítulos extra (que son MUY extras) porque son idénticos a la serie, con la excepción de que Shuuji no aparece y se presenta el personaje de la teniente Mizuki, quien, para agregar caras al polígono romántico, está enamorada del capitán Tetsu (esposo de Fuyumi, amor prohibido de Shuuji). La verdad, una excusa para sacar más dinero de la serie.


La serie de SaiKano claro que agrada a los románticos por tanto caramelo entre dos preparatorianos que se aman con sentimentales melodías de fondo. He aquí un fan video con la canción Yume Miru Tame ni de Mitsuo Sugiuchi, leitmotiv de la serie que rompió el corazón de los seguidores de la serie. Linda canción, debo admitirlo. Esta sí me gustó, pues.

A los que gustan de la acción, después de ver SaiKano se quedan insatisfechos con las monumentales batallas ganadas inexplicablemente en medio de lágrimas y alas blancas. No me quedaron ganas de volver a verla, pero creo que no la olvidaré con facilidad. Eso tiene su mérito aunque lo bueno es muy bueno… y lo malo, terrible. No recomiendo la serie a los amantes de los efectos caros, el género militar o los monstruos. Pero si lo quieren es una historia de amor en medio del caos, la lucha de una jovencita por conservar el amor y la felicidad de novio su sobre todas las cosas (incluida su aceptación como ser humano), vean SaiKano y llorarán al final. Si están agrios de corazón por culpa de segundos, terceros –o peor, cuartos- la vomitarán.

Espero que, como siempre, el manga brinde la redención de esta producción. ¿Alguien lo leyó? ¿Alguien sale en defensa de SaiKano?

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sábado, 23 de agosto de 2008

Director de 'El viaje de Chihiro' vuelve a seducir a Japón

El japonés Hayao Miyazaki, director de la premiada "El viaje de Chihiro," volvió a ganarse los corazones del público japonés, en esta ocasión con una historia sobre una sirena que no tardará en proyectarse en el resto del mundo.



En su primer mes en los cines, "Gake no Ue no Ponyo" ("Ponyo sobre el acantilado" en traducción literal), sobre la amistad entre un niño de cinco años y una niña sirena que quiere vivir en su mundo, se ha convertido en una de las películas japonesas más populares en el país asiático.

Las ventas de entradas han superado los 10.000 millones de yenes (unos 91 millones de dólares), y la canción principal de la película es el tono de llamada de miles de teléfonos móviles japoneses.

Según la distribuidora japonesa, Toho, la película se proyectará en el Festival de Cine de Venecia, que comienza la semana que viene, y después será distribuida en Estados Unidos, aunque no se han fijado los detalles.

"Está llena de sueños. Creo que mucha gente busca algo como esto," dijo Miyuki Ueda, de 39 años, que la vio con sus hijos y la definió como "conmovedora."

"Ponyo era muy mona," dijo Yuya, su hijo de 14 años.

Miyazaki ha dirigido una serie de películas de animación que han ayudado a revivir la industria japonesa del cine, dirigiendo tres de las cinco películas más taquilleras en Japón de los últimos siete años, según las cifras de la Asociación Japonesa de Productores de Cine.

Al igual que con "El viaje de Chihiro," del 2001, sobre una niña que entra en un mundo fantástico y que ganó el Oscar a la mejor película de animación en el 2003, este respetado cineasta sedujo a los cinéfilos japoneses con "El castillo ambulante," del 2004, sobre un niño hechicero que lucha por la justicia en un mundo mágico y "La princesa Mononoke," otra historia fantástica de 1997.

El argumento de su nueva creación es similar al cuento "La Sirenita" de Hans Christian Andersen, en el que también se basó la conocida película de Disney de 1998 del mismo nombre.

"Miyazaki sigue creando películas de animación dibujando a mano. En ese sentido, sus trabajos son animación de estilo antiguo," apuntó el crítico de cine Ryusuke Hikawa. "Pero eso es lo que los hace atractivos para todos."

En el 2006, las películas extranjeras vendieron más entradas que las japonesas en los cines nipones por primera vez en 21 años.

Aunque Miyazaki no estrenó ninguna película ese año, su hijo Goro Miyazaki sí tomó el relevo en la tradición familiar con "Cuentos de Terramar," una película de animación basada en una saga de libros sobre magos escrita por la estadounidense Ursula K Leguin.

Fue la película de mayor recaudación bruta del año en Japón.



Fuente: http://cine.prodigy.msn.com/article.aspx?cp-documentid=595374
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sábado, 16 de agosto de 2008

Problemas en la traducción del manga al español ** PARTE II**

Clikea aqui para ir a la primera parte del artículo.

Por Casandra


Hasta hace algunos años, todos los nombres extranjeros, al pasar a nuestro idioma eran cambiados por el más parecido al de la lengua “de llegada”; por ejemplo, Peter cambiaba a Pedro y Mark a Marcos.

Si esto pasaba con el idioma más cercano al nuestro, el inglés (tanto por la localización del gigante del norte, como por la invasión en cuanto a términos tecnológicos), imagínense las distorsiones que sufrían los nombres japoneses; por ejemplo, se llegó a cambiar Mako, de Mako, la sirenita - ¡citado en el título! - por Margarita (de cariño Margo).
Incluso nombres que no eran propiamente japoneses, al estar en una historieta proveniente del país del sol naciente, cambiaban radicalmente. Como ejemplo tenemos al caballero de oro Camus de Acuario del manga “Los Caballeros del Zodiaco” (Saint Seiya), traducido en el libro para colorear (que fue lo primero que nos llegó a México después del anime*), como Camil e incluso Camilo, en algunos números.


Hablando de “Los Caballeros Zodiaco” en particular, es cierto: lo primero que llegó a México de este título fue la serie animada y su doblaje dejó una huella tan grande, que el nombre de Camus no se pronuncia en nuestro país (hasta la fecha) como suena en su original francés (‘Camiu’), sino como se escribe. Pero lo que más se percibe de este manga (ya como manga en sí), es la traducción de su título, pues son conocidos en México y la mayoría de los países de habla hispana como ‘Caballeros’ aunque, en el idioma original son llamados ‘Santos’.

Fue un problema completamente cultural el cambio de un término a otro, ya que nuestra tradición judeo-cristiana no nos permitiría llamar santos a personajes tan bélicos (aunque ahora que conozco la vida de algunos de los santos católicos ya no estoy tan segura).
Así, el “Santo Seiya” se volvió el “Caballero Seiya”, personaje principal de esta historia.




Otro importante problema del cual hablar, es el espacio, los globos y su distribución. La escritura japonesa al principio solamente era vertical, la escritura horizontal comenzó en la era Meiji (año 1868 a 1912), y ahora se entremezclan en los diferentes medios escritos. Un ejemplo claro se encuentra en cualquier periódico japonés.

Hoy en día, el manga y la novela aún mantienen la escritura en forma vertical. Especialmente el manga, puesto que, después de tantos años, es muy difícil cambiar a la escritura horizontal y hacer leer de izquierda a derecha (aunque últimamente los comics estadounidenses ya llegan en su propio formato).
Además, la forma de la escritura tiene una muy profunda relación con la composición: cada cuadro del manga no es estático y no sobrevive por sí mismo, siempre avanza hacia la izquierda; los diálogos se escriben verticalmente y se van pasando en un sentido completamente contrario al que estamos acostumbrados, de derecha a izquierda.



En un principio, cuando el manga apenas se empezaba a traducir, el arte y el formato eran invertidos con un proceso conocido como “flopping”, y así podían ser leídos a la manera occidental (es decir, a nuestra manera), de izquierda a derecha.
El problema fue que hace algunos años, varios mangakas se quejaron, desaprobando que sus trabajos fuesen modificados de esa forma, y exigieron a sus editoriales que cuando vendieran una licencia, lo hicieran con una cláusula para que mantuvieran el formato original de su obra.

Pero el manga ya había crecido en el gusto de la gente de otras partes del mundo, y como consecuencia de la demanda de los fanáticos y la cláusula de los mangakas, muchas casas editoriales empezaron a ofrecer el formato original de derecha a izquierda, que es ahora un estándar para los lectores de manga fuera del Japón.

En una entrevista con Marc Bernabe (famoso traductor español de mangas), surgieron comentarios acerca de estos problemas en referencia a un solo manga: Detective Conan.
Según él, hay que adaptar el texto para que se entiendan las deducciones del detective en cuestión, cosa terriblemente difícil cuando notamos que muchos de los casos se basan en particularidades de la lengua japonesa, lo que obliga (como dice Marc) “a recrear desde cero algunos casos detectivescos para que tengan sentido en español”.

También nos cuenta que al ser una publicación ‘occidentalizada’ (en donde se ha ocupado el flopping), los diestros se convierten en zurdos, y “hay decenas de casos en los que el hecho de que un personaje haga algo con la mano derecha o izquierda representa la clave para resolver el enigma”.

Pese a que son tantos los problemas que recaen sobre una buena traducción de manga, las compañías (como lo dije al principio) no están a favor de mantener un cuidado sobre estos intereses.
Tomemos como ejemplo a la compañía norteamericana Tokyopop,sobre la que muchos críticos coinciden en que “sus publicaciones agresivas hacen énfasis en la cantidad sobre la calidad”.

Afortunadamente, a raíz de varios incidentes provocados por fans y mangakas, ya algunas casas editoriales no tienen empacho en buscar buenos traductores; en México tenemos a la conocida Editorial Vid (o Mundo Vid), que nos ha proporcionado buenas traducciones de los mangas más conocidos de este lado del “charco”.

Casandra´s after
Para el traductor traidor de mangas:

No porque el manga se llame así, se saque usted de la manga todas las líneas; hay algo llamado coherencia visual entre la imagen y el texto, y hay que respetarlo.

No me molesta en este momento recordar que cuando era mas pequeña, en un manga de “Sailor Moon”, decía en letras llenas de sangre: “Pulpo”, y yo me pasaba las horas tratando de encontrar al animal de ocho brazos; fue hasta hace algunos días que, viendo algunos scans en internet, me encontré con esa misma página y con una resbaladiza onomatopeya: “Pulp”. ¡Claro! Era el ruido de cuando mi heroína se resbala y se lastima… hasta ese momento me expliqué por qué la palabra estaba sangrando.

Bien, señor traductor traidor, espero que mejore su desempeño y nos haga familiarizarnos desde el principio con la trama de su manga en turno, porque entre más cercanos estemos al contexto, menos feas notas aclaratorias adornarán sus páginas.

Concluyo, no sin antes agradecerle, pues pese a que algunos de sus trabajos son pésimos (y con “P” mayúscula) nos han hecho soñar, reír, llorar, alegrarnos y, sobre todo, lograr sorprendernos en este mundo en el que ya todo se ve como si fuese cualquier cosa.

Atentamente su fiel admiradora:
Casandra




*animación japonesa que casi siempre aparece después de la versión en manga

Imágenes:
Camus de acuario en Chisten
Hoja de viñetas de Espacio Luke
Gris de Tony Sandoval y Patricio Betteo
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sábado, 19 de julio de 2008

Problemas en la traducción del manga al español ** PARTE I**

PROBLEMAS EN LA TRADUCCIÓN DEL MANGA AL ESPAÑOL
Por Casandra
En primer lugar, la traducción del manga (historieta japonesa) a nuestra lengua no requiere gran ciencia.
No porque no se deban tener todos los cuidados posibles para traducir, o porque no se necesiten estratagemas, metodologías o estar empapados de la cultura japonesa, sino porque en realidad a las editoriales eso no les interesa.

Las “benditas” editoriales que se dedican a la publicación de manga en español (la más famosa es Glénat en España), no se muestran para nada interesadas en una buena traducción, sencillamente en cuanto compran los derechos en tal o cual país, nadie más puede vender otra versión traducida, ni mejor ni peor.
Por supuesto, nadie se da cuenta de las cosas hasta que llegan conocedores, tanto de la lengua como de costumbres y tradiciones del japonés, y se dan cuenta de que algo no marcha del todo bien.

Y es que hay que ver los errores que algunos traductores cometen, viñetas completas en las que no hay coherencia entre diálogo y acción.

Algunos de los problemas con los traductores es que la mayoría de ellos no pueden elegir el manga a traducir, les dan a escoger entre los disponibles para la editorial en que trabajan, por lo cual, algunos tienen que aguantar mangas aburridísimos (para ellos) y traducir con desgano.

Conseguir las licencias de mangas, ya no está en chino sino en japonés, y es que los mangakas (los que hacen manga) son gente extraña, cerrada, y muy protegida por las editoriales japonesas.
Aunado al alejamiento que hay con la lengua (que es de por sí lejana desde el momento en que ni siquiera son grafías las que se utilizan para escribir, sino ideogramas), tenemos el de los autores: es casi imposible hablar con ellos; entonces, ¿qué queda? Intentar traducir por cuenta propia.

El manga comenzó con el arte del grabado. Los cuenta cuentos antiguos llevaban grabados consigo y narraban historias que les venían a la mente al verlos. Desafortunadamente, ellos no podían estar en varios lugares al mismo tiempo, por lo que empezaron a escribir las historias a un lado o al reverso del grabado, estos se copiaban y así fue como empezó todo.
Con la llegada de la imprenta, la distribución se hizo aún más grande convirtiendo al manga en el llamado “único arte serial japonés”, el resto es historia.

Debo agregar que el japonés promedio es una persona muy tradicional: las obras del mangaka, pese a tener un bagaje intercultural muy grande, se basan más en las ideas de su propio país.
Al crear un manga, el mangaka, en lo último que piensa es en si será leído por foráneos, por lo que el primer problema que enfrenta el traductor es el de la ‘intraducibilidad’ cultural. Como dice Alberto Ballestero: “Un traductor es un mediador cultural, una persona que vive a caballo de dos o más culturas; su vida transcurre en la frontera de las cosas, de las lenguas, de las historias, de los hechos…” Está en manos del traductor saltar esa barrera y seguir adelante.


Uno de los problemas a los que se enfrentan los traductores de historieta (en general), es que deben evitar ofrecer traducciones explicativas, ampliaciones o notas al pie; esta excepción ha quedado descartada en el manga, que se congratula en exhibir cuantiosas notas aclaratorias para que sea fácil seguir el hilo de la historia.

No sólo se utilizan notas cortas, como en la imagen de arriba, sino que, en las últimas páginas, numerosas editoriales se dan el lujo de hablar acerca de las cosas particulares de Japón, a fin de meter en contexto al lector.

La mayoría de los textos japoneses, tienen palabras que simplemente no existen en nuestro idioma, y se ha dado, casi por convención, el permitir estas palabras en el idioma original (claro, escritas fónicamente con nuestro propio alfabeto), dejando una pequeña explicación en algún lugar del cuadro, donde no corte alguna imagen.

Los juegos de palabras son, muchas veces, intraducibles; esto es, que no tienen una equivalencia en nuestro idioma.
En un libro, sin más problemas, podríamos utilizar diversos recursos (como la nota al pie), o intentar hacer la explicación y compaginarla con el texto, o incluso pasar de esa parte y omitirla (eso recae ya sobre la ética del traductor); con el manga, como con la historieta en general, esto no es posible.
Si intentásemos hacer toda la explicación del juego de palabras, podríamos usar demasiado espacio, y en la historieta sólo se tiene el espacio determinado por “los globos” o “bocadillos” para hacerlo.

Omitir esa parte traería como consecuencia la pérdida de seguimiento de la historia, sin contar con que simplemente sería imposible omitir toda imagen que tenga que ver con ese comentario en particular.
Lo más factible en ese caso sería la nota al pie de la viñeta, pero tendría que ser corta, como en la imagen pasada. Ejemplos de juegos de palabras hay miles, y la mayoría están relacionados con los nombres propios.

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Imágenes:
Apple Cheek de Maki Usami
Wallaby de Kiyohiko Azuma

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